AQUAREL BAROQUE

Barroco italiano

Nos adentramos en el universo de la música barroca, un mundo elegante y sobrecargado repleto de simbología, de pasiones de todo tipo y de emociones esnudas, donde el dramatismo se adueña de la forma.

Un jovencísimo Pergolesi escribe su Salve Regina, que es verdaderamente un lamento en busca de ayuda, de expresividad plenamente barroca, jugando con la voz y los instrumentos, y una elegancia nunca desgarrada.

El Pianto de Ariana de Locatelli recibe su nombre en homenaje a una obra vocal de Monteverdi (1567-1643) llamada Lamento d´Arianna. Locatelli en su obra, escrita para una orquesta de cuerdas sin solista vocal, hace que el violín solista explique a la audiencia el dolor del abandono, desarrollando una melodía suave y triste, interrumpida cerca del final por breves pausas como sollozos ahogados. Lo teatral se adueña de la música instrumental, para transmitir al oyente la esencia del sentimiento.

El motete de Vivaldi lo expresa todo en su mismo título: Nulla in mundo Pax sincera sine felle, «No hay verdadera paz en este mundo sin amargura». Toda una declaración de intenciones, donde el sentimiento religioso se vuelca en la figura de Jesús como salvador de la maldad y el pecado del mundo.

Formado por músicos jóvenes integrantes de diferentes Orquestas y Coros de Madrid y docentes de Conservatorios Profesionales, unidos por un mismo interés en el redescubrimiento de la música barroca.