BERNHARD MARX

XIII Ciclo 'Música de órgano en San Ginés' - 4º Concierto

Domingo 14 abril 2019. 19:00 horas

Calle del Arenal, 13

 

Nacido en Alemania, inició su formación musical con Engelbert Kessler en St. Wendel y continuó sus estudios de órgano en París con Marie-Claire Alain y Gaston Litaize y con Ludwig Doerr en Saarbrücken. Cursó estudios de Musicología en las universidades de Saarbrücken, Friburgo y en la Sorbona de París. Además realizó numerosos cursos internacionales de perfeccionamiento en Haarlem y de forma particular con Anton Heiller en Viena y Luigi Ferdinando Tagliavini en Bolonia. Desde 1972 fue organista titular de la Johanneskirche de Friburgo, donde diseñó nuevos órganos en colaboración con la prestigiosa casa constructora Metzler. En 1987 fue nombrado Supervisor de Órganos del arzobispado de Friburgo y en 1997 Director Artístico del Festival Internacional de Música Sacra de la antigua abadía de Sankt Blasien. Su actividad concertística le ha llevado a actuar por toda Europa y el resto del mundo, incluyendo América del Sur y países como Estados Unidos, Canadá, y Japón. Ha grabado numerosos conciertos para radio y televisión.

 

PROGRAMA

 

André RAISON   (1640-1719)           

           Ofertorio de 5º tono

Johann Sebastian BACH  (1685-1750) 

           “O Mensch, bewein‘ dein‘ Sünde groß“ BWV 622

            Preludio mi bemol mayor BWV552/1

            Kyrie, Gott Vater in Ewigkeit    BWV  672

            Christe, aller Welt TrostBWV 673

            Kyrie, Gott heiliger Geist  BWV 674

            Fuga mi bemol mayor BWV 552/2

Hector BERLIOZ (1803 – 1869)                                         

            Sérénade agreste à la Madone sur le thème des Pifferari  romains (Paris 1845)

Louis VIERNE  (1870-1937)

            Carillon de Westminster, Op.54/6

1ª Sinfonía para órgano, Op.14   (selección) 

             Andante. Quasi adagio

             Final. Allegro

 

Bernhard MARX

Profesor de órgano en la Escuela Superior de Música de Rottemburg (Alemania)

 

Si el piano se ha ganado la justa fama de instrumento polifónico por su versatilidad de registros y coloraciones, el órgano es el instrumento sinfónico por antonomasia. En 2006, el papa Benedicto XVI incidía en este aspecto sonoro con motivo de la inauguración del nuevo instrumento de La Basílica de la Natividad de Nuestra Señora de Ratisbona señalando que «el órgano ha sido siempre considerado, y con justa razón, el rey de los instrumentos musicales, porque eleva todos los sonidos de la creación [...] y da resonancia para la completitud de los sentimientos humanos, de alegría a tristeza, de ruego a lamentación». El año pasado tuvimos ocasión de comprobarlo gracias a una primera entrega de Sinfonismo en el órgano que buscaba desencajar esta criatura tubular y paquidérmica de su lugar en el rito eclesiástico para presentarla a la luz de unos tratamientos, ya profanos -la Fuga en re mayor de la Fantasía sinfónica y Fuga, Op. 57/2 de Reger o el Himno al sol de las Piezas de fantasía, op. 53/3 de Vierne-, ya religiosos -Herzliebster Jesu, op. 122/2 de Brahms o Coral y variaciones sobre el himno Veni Creator de Duruflé-, pero siempre caracterizados por la sofisticación, el virtuosismo o la exuberancia más allá de los estrictos códigos del oficio religioso.

En esta decimotercera edición del ciclo organístico de San Ginés, la formidable pieza creada por el maestro organero Benito Vaquero vuelve a poner sus pedales, fuelles y pistones al servicio de esta exploración sinfónica comisariada por Felipe López y el Foro del Órgano en Madrid en un cartel constituido por obras de gran formato que nuevamente se presenta dividido en cuatro sesiones. Una nueva muestra que se antoja tan ambiciosa e integradora como la primera, pues aquí también comparecen órganos de todas las eras y géneros y se contempla tanto lo bueno y conocido como lo desconocido y mejor: a los clásicos básicos de Sweelinck, Raisón, Buxtehude, Provesi y, cómo no, el infaltable Johann Sebastian Bach, se suman sinfonías de Widor y Vierne, los descubrimientos o reivindicaciones de los italianos Marco Enrico Bossi o Vincenzo Petrali o el romanticismo representado por Franck y Liszt. Y como guinda, el voluptuoso y exiguamente programado Scherzo sinfónico de esa autoridad en el órgano contemporáneo que fue Pierre Cochereau.